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Si ver y oler no es suficiente hay que disolver

En artículos anteriores hemos visto algunos métodos para identificar las fibras textiles que componen una tela de la que no tenemos etiquetado acerca de su composición. Existen diferentes procedimientos de identificación, complementarios entre sí, que dependen de la naturaleza de la muestra, de la experiencia del analista y del equipo disponible.

A nuestro laboratorio de moda, en el que disponemos de un completo equipo, llevamos tres muestras que aparentemente nos gustan para materializar un diseño. Sabemos que la elección no puede depender sólo de lo que nos guste visualmente, además de las consideraciones estéticas han de tenerse en cuenta otros aspectos que nos ayudarán a prever el comportamiento de la tela con la que vamos a trabajar.

Marcamos las muestras como A, B y C e iniciamos el estudio con una inspección visual. Extraemos hilos de las tres muestras, los destorcemos para obtener las fibras y observamos si son filamentos continuos o si se trata de fibras cortas. En nuestro caso, de la muestra A y B obtenemos filamento y de la muestra C obtenemos fibra corta. Las muestras A y B pueden ser seda o cualquiera de las fibras manufacturadas y la C puede ser natural o una fibra química cortada. Con la inspección visual poco podemos decidir.

Pasemos al análisis pirognóstico exponiendo fibras o hilos de las tres muestras a una llama y observando su comportamiento. Ninguna huele a cabello quemado así que descartamos la seda. B y C huelen a papel quemado y la ceniza es muy ligera con lo que sabemos que son celulósicas. A no huele a papel quemado, pero no somos capaces de distinguir su olor.

Análisis pirognóstico muestras A, B y C

Observamos las fibras al microscopio. A y B son aparentemente iguales, lisas y uniformes, lo que nos indica que, habiendo descartado ya la seda, se trata de fibras químicas.

Microscopio muestra A (400x)

Microscopio muestra B (400x)

C presenta las dobleces y convoluciones que caracterizan al algodón, ya tenemos una de las muestras identificadas.

Microscopio muestra C (400x)

Como ver y oler no ha sido suficiente para saber la composición de las tres muestras, realizamos con A y B una prueba de solubilidad sencilla con acetona. Introducimos las muestras en acetona y observamos que la muestra A se disuelve completamente mientras que la B permanece intacta.

Prueba de solubilidad muestras A y B

Sabemos que la única fibra que se disuelve en acetona es el acetato así que ya tenemos otra de las muestras identificada. Si repetimos la prueba de combustión con esta muestra comprobaremos que el olor que antes no distinguíamos con claridad es a vinagre, olor característico del ácido acético.

Así, de dos de las muestras tenemos la composición exacta, A acetato y C algodón. De la muestra B sabemos, viendo y oliendo, que es celulósica y no natural. Para determinar si se trata de viscosa o de liocel tendremos que seguir atentos a los artículos de nuestro blog. En cualquier caso ya tenemos suficiente información para elegir el material que mejor se adapte a nuestro diseño atendiendo a su uso final.

Carmen Pardo
Fotografías de Irene de Jáudenes Bernabé
Fotos al microscopio de José Ignacio Pérez Tormo

 

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